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He estado muy ocupado durante el año pasado, y el resultado han sido un par de libros, La luz, encargo de Sevillana Endesa, y Sevilla, ciudad eterna, encargo de la Fundación Sánchez Ramade y la editorial Almuzara, sí, esa, la de Manolo Pimentel…
Y la verdad es que esto de poner carteles escritos en la plaza pública, expuesto a todas las miradas, las amigas y las enemigas, las comprensivas y las crueles, que no otra cosa son los blogs, pues lo he dejado totalmente aparcado.
Esta Semana Santa de 2010 me lo he tomado con muchísima calma, después del maratón del 2009 orientado a los libros. Y tengo la impresión, solo la impresión, de que a lo mejor puedo sacar algo de tiempo para subir de a poquito algunas fotos.
Esto que estoy escribiendo ahora es solo un aviso, para que andéis precavidos, porque en pocos días, espero, subiré algunas galerías y las someteré al público escarnio y a la pública consideración.
Siempre que subo fotos en este blog, o en el Shakuhashi, lo hago pensando en compartirla con mis amigos, mi familia o mis clientes (o posibles clientes), pero, ay, desgraciadamente en este ancho mundo también habitan los aburridos pobres de espíritu, que husméan en la maleza, babeando.
Que ellos, si es posible, también intenten disfrutar de mis fotos, si es que lo merecen (las fotos). Se las dedico, pero solo en esta ocasión.
En fin.